25 dic. 2010

Una linda navidad

Era el ocaso de otra navidad, una navidad más sin mis padres. Desde que mis padres murieron ya hace 5 años no festejo esta fecha; la única familia que me queda es mi hermano el cual vive en Europa con su esposa e hijos. La verdad es que mi solvencia económica no es tan abundante como la de él así que no podía ir a visitarlo con frecuencia, de hecho nunca he ido a visitarlos. A mis sobrinos los conozco únicamente por fotografías y aun así creo que si un día los encuentro en la calle no los reconocería, ni ellos a mí.

Los villancicos estaban al por mayor, en cada casa de algún vecino se escuchaba un gran alboroto y las letras de aquellas letanías que el primer año me fastidiaron por completo y que ahora me hacían más llevadera la agonía que sufría…

Noche de paz, noche de amor…

Si eso era lo único que quería, una noche común y corriente, una noche donde nadie me molestara, así que les dije a mis amigos y compañeros que viajaría a Europa para visitar a mi hermano durante esas fiestas; claro que nada de eso era cierto pero quería una noche para mí.

Apague las luces de la casa y me dirigí a mi habitación la cual estaba bien equipada con una pantalla de 37’ y un teatro en casa, una biblioteca personal y un equipo de audio; así que cuando me encontraba en casa mi habitación era mi espacio favorito. Esa noche no iba a ver la TV ya que siempre eran las mismas películas donde la familia festeja feliz toda reunida, donde los amigos se reencuentran después de una década de no verse, ya me habían aburrido ese tipo de películas y más cuando lo que en verdad deseaba era tener a alguien que pasara las fiestas conmigo, a mi pareja ideal, aunque como siempre lo hacía, lo negaba todo y no quería salir a conocer a algún chico lindo cuando Liz me lo iba a presentar, literalmente desaparecía en el acto o inventaba cualquier excusa para no encontrarme con un desconocido.

Había rentado un par de películas así que puse el DVD y me dispuse a ver una y pasar la noche de navidad con mis pensamientos, me lleve a la habitación un gran recipiente con palomitas. No sé en qué momento me quede dormida deseando tan solo que ese alguien estuviera conmigo. ¿Quién era ese alguien a quien yo tanto anhelaba?


Eran casi las 2am cuando el teléfono del pasillo sonó, sabía que no debía contestar ya que supuestamente estaba en Europa así que deje que la contestadora sirviera de algo.

Hola, ahora no me encuentro en casa – la contestadora comenzó con mi voz, tendría que cambiar el mensaje de bienvenida pronto – ¡¡¡ya sabes que hacer!!!

_ Disculpa, se que tal vez es un mal momento para llamar, que quizás estés en tu alcoba disfrutando una noche de sueño o que tal vez no escuches este mensaje hasta que regreses de un viaje inventado – que bien conocía esa voz mis secretos – solo quería desearte feliz navidad y… bueno eso es todo

¿Eso es todo? Me pregunte internamente y quien era el dueño de esa voz. La llamada se corto y estuve a punto de ir hasta el teléfono y repetir esa grabación pero el sonido de una nueva llamada me espanto

Hola…, - empezó de nuevo la grabación – ¡¡¡ya sabes que hacer!!!

_ En realidad no era todo, quizás no te acuerdes de mi – aun trataba de saber de quién era esa voz, no pude hacer otra cosa que ponerme de pie e ir hacia el corredor, me detuve en el marco de la puerta para seguir escuchando – pero necesitaba saber que estas bien. Sé que me fui sin ninguna explicación pero quisiera decirte ahora las razones por las cuales me marche. – ¡¡¡claro!!! Se trataba de Alex, ya hace 5 años que no lo veía, unos días antes del accidente de mis padres, corrí hacia el aparato y levante el auricular

_ ¿Ho… hola? – le dije casi en un susurro, hubo un silencio incomodo y creí que él había colgado y estaba a punto de hacer lo mismo cuando escuche su respiración.

_ Pensé que no estarías en casa – me dijo con un tono de vergüenza en la voz – lamento si te interrumpí, tal vez estés con otra persona

_ Si claro, interrumpiste una escena romántica – le dije en un tono de sarcasmo que al parecer no reconoció ya que se quedo en silencio un par de segundos que parecieron una eternidad

_ Lo… lo siento, yo solo quería decirte porque me fui, llamare en otro momento

_ No, espera… no cuelgues – le suplique con lagrimas en los ojos – interrumpiste la escena romántica de la película que estaba viendo – el no dijo nada – Alex ¿sigues ahí? – Él no contesto – Alex te sigo amando – y colgué el teléfono


Eran casi medio día  cuando me levante, sin ganas de nada, me la había pasado llorando toda la noche después de su llamada, ¿Por qué me hacia esto de nuevo? Aparecer para después volver a irse. Alguien toco el timbre de la casa pero se suponía que no me encontraba en la ciudad, no sabía qué hacer.

_ Por favor Lucy abre la puerta, se que estas allí, por favor… - corrí hacia la puerta y me lance a sus brazos. Lo había extrañado tanto durante todo ese tiempo. – Mi querida Lucy te he extrañado tanto – se separo un poco de mi para besarme pero no podía, necesitaba saber porque me había dejado, que había pasado. – ¿Por qué me rechazas Lucy, acaso ya no me quieres? – me soltó casi a fuerzas.
_ Lo siento, no es eso, es que necesito explicaciones, saber por qué me dejaste cuando más te necesitaba.

_ Está bien, te lo explicare todo, ¿puedo pasar? – le di el paso hacia la sala – bonita tu morada, ya veo que no has estado tan mal. Bien, creo que tendré que empezar antes de que te desmayes por la impresión – me senté en el sofá de enfrente, quería mirarlo a los ojos para saber si me mentía – no sé por dónde empezar y la verdad no creo que después de lo que te diga quieras volver a verme – no le dije nada solo me abrace las piernas, no sabía si estaba lista para escuchar sus explicaciones pero las necesitaba. – Tenía que cumplir con mi deber en la corte – me soltó de golpe y trague en seco.

_ ¿Cuál es tu deber?

_ Hacerme cargo de proteger el poder que ha pasado de generación en generación en mi familia. Cuando mi padre murió no tuve más remedio que asumir mi cargo, convertirme en lo que no había deseado nunca, el señor de las tinieblas y no pude hacer nada para seguir ayudándote, para seguir amándote – se quedo en silencio casi 2 min y me decidí a romperlo, no entendía nada.

_ ¿El… señor… de las… tinieblas? Lo siento pero no entiendo nada.

_ No te imagines que soy un demonio o algo así, no me malinterpretes, tan solo soy el protector de un poder que ni siquiera yo controlo, por eso me tuve que ir, para no hacerte daño, no podía estar cerca sin causarte sufrimientos y penas, pues ya no podía hacer nada para protegerte. Ahora, mírame, estoy aquí sentado porque no puedo dejar de amarte, porque durante este tiempo no he hecho otra cosa más que pensar en ti. ¿Quién lo diría no? El más grande hechicero, el protector de la barrera entre el infierno y la tierra, enamorado de una mortal

_ Tu aun… me amas – le dije en una afirmación.

_ Lucy, ¿acaso no has escuchado nada de lo que te he dicho?

_ Claro que sí, pero nada de eso debe importarme, tú me amas y yo te amo, ¿Cuál es el problema entonces?

_ El problema mi querida Lucy – se levanto del sofá y se sentó junto a mí, hizo que deshiciera el nuevo que había formado en torno a mis piernas y que lo mirara – el problema… es que yo no puedo vivir en la tierra por mucho tiempo y tú no puedes vivir en el umbral sin que te pase algo y temo que al venir aquí te haya puesto en peligro.

_ Pero yo quiero estar contigo, con nadie mas – lo abrace y fui yo quien lo beso, él me devolvió el beso feliz, no sé en qué momento me perdí en esa dicha.
Esta navidad había sido diferente, había encontrado de nuevo a esa persona que estaría conmigo. Ahora solo faltaba saber cómo le haríamos para estar juntos. Así que tuve que romper el beso para tomar un poco de aire y para saciar esa duda.

_ Si tú no puedes vivir aquí y yo no puedo vivir en… el umbral – creo que esa palabra era la que había utilizado - ¿Cómo haremos para estar juntos?

_ Esperaba que lo preguntaras, pero no tan pronto. Hay dos posibles soluciones, la primera es que yo me convierta en un mortal pero eso llevaría catástrofes consecuencias pues sin herederos no habría quien protegiera el camino entre el infierno y la tierra

_ ¿Y la segunda? – le insiste impacientemente

_ La segunda es que te cases conmigo y te conviertas en mi Reina, pero tendrás que olvidarte de esta vida, por lo menos por algún tiempo para que logres controlar los poderes que se te otorgaran. Sé que lo tienes que pensar pero no hay mucho tiempo, yo solo puedo estar aquí esta noche.

_ No hay nada que pensar, ¡¡¡acepto!!! – y me lance a besarlo nuevamente. El saco una cajita de terciopelo rojo y la abrió, era una gargantilla preciosa. Claro que esperaba un anillo pero era más original

_ Sera tu amuleto, símbolo de mi amor por ti y a partir de este momento estoy a tus pies mi Reyna – y se arrodillo para ponerme la gargantilla. Fue tan mágico ese momento… y paso algo inesperado, el timbre sonó otra vez – ¿no abrirás la puerta?

_ No, se supone que estoy en Europa

_ Tal vez Europa vino a ti – y sonrió con esa mueca tan picara. Me levante y fui a abrir la puerta y allí estaban parados mi hermano, mi familia, con sus hijos y su esposa. Toda mi familia parada en el marco de la estancia, abrace a mi hermano, no podía hacer otra cosa que llorar. Había sido la navidad más feliz que había pasado desde hace años. La persona que tanto amaba había regresado a mí, y ahora mi familia estaba conmigo, aunque sea por solo unos días…
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Chic@s, este es el OS que hice para el concurso de mi querida amiga Gaby, espero que les guste, me disculpo por no haberles traido un nuevo  capitulo de Iniciacion, pero de verdad que el tiempo me esta comiendo, si puedo mañana les traigo una carta que he querido compartir con vosotr@s. Espero disfruten esta entrada y ya saben, se aceptan criticas y sugerencias... Besitos...

1 comentario:

KaRoL ScAnDiu dijo...

¡¡Feliz y hermosa navidad, mi querida Poetess!!

El relato es precioso:D

kisses