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6 ene 2015

10. Todo o nada



Y aquí estaba, la pregunta del millón de dólares

-No lo sé Adam, tu bien lo has dicho, no nos conocemos

-Claro pero podríamos hacerlo mientras somos novios, salir y todo lo que se supone que hagan los novios

No lo soporte mas y me eche a reír, no sé si porque en verdad me causaba gracia o por los nervios

-Te estás riendo, supongo que eso es bueno. Disfruto que te rías de mí

-Lo siento – trate de tomar en serio las cosas, aunque ya lo hacía desde las horas antes – no me rio de ti, sino de todo esto, me sobrepasa, de verdad tendré que pensarlo.

-Ok piénsalo y me dices ¿qué tal mañana?

-Tómalo con calma chico lindo, te lo diré la próxima vez que salgamos. Ahora si me disculpas tengo que llamar a las chicas y hacer un montón de tarea

-Claro, llámame, ¿está bien?

-Lo hare, te llamare o dejare que me llames

Adam se levanto, ni siquiera habíamos tomado el café que estaba en la estufa pero aun se notaba nervioso, se acerco para despedirse y por un momento desee que me besara otra vez. Se acerco a mi rostro y planto un casto beso en mi mejilla, después de eso, se marcho.

En verdad no podía creerlo, deseaba que me besara y tal vez había perdido la oportunidad de salir con él en serio, y todo por mi miedo a que me lastimen, todo por ser la primera vez que tendría novio, todo por mi culpa. Me senté en la cocina y bebí esa taza de café que me estaba destinada para esta mañana, con toda la tranquilidad del mundo, meditando en que tenía que hacer con respecto a Adam, decirle si y arriesgarme a ser lastimada o decirle no y perder la oportunidad de salir con alguien tan lindo y tan atento como lo era él conmigo. ¿Qué hacer? ¿Arriesgar todo o nada?

Tenía que llamar a las chicas, a alguien con quien hablar, a alguien que de verdad me pudiera ayudar a aterrizar en la tierra, lástima que mi mejor amigo ya no era él; había dejado de ser parte de mi vida y lo extrañaba tanto. Llamare a Vivian.

Busque mi celular y lo encendí al minuto llegaron un montón de notificaciones, ya entiendo lo que había dicho Adam, un montón de llamadas perdidas de él y de todas las chicas, whatsapp al por mayor y un par de mensajes. Busque el número de Vivian, le llame a casa pues sabía que a estas horas de la mañana tendría el celular muerto.

-Diga – una voz masculina bastante familiar contesto al otro lado de la línea

-Buenos días, ¿se encontrara Vivian despierta? – trataba de hacer encajar los engranes en mi cabeza para identificar esa voz.

-No suele estarlo a esta hora, permíteme ver – decía esa voz al otro lado de la línea y antes de que pudiera identificarlo se intensifico el silencio.

-¿Hola? – dijo Vivian con un bostezo.

-Hola Viv, perdón si te desperté, pero tengo que hablar contigo

-¿Lía? Dios Lía ¿Estás bien? – sonaba desesperada, me carcomía la conciencia por haber apagado el celular y hacer que todos se preocuparan

-Sí, perdón, estoy bien. Es necesario reunir a las brujas, tengo problemas y se llaman plásticas, bueno y también de chicos, pero de verdad, las necesito, ¿podrías llamar a las demás? Nos vemos en mi casa.


-Si, claro – se escuchaba mas tranquila

19 dic 2014

9. Entre la espada y la pared



-¿Qué se te ofrece? – dijo Lucas a Adam el cual ni siquiera se amedrento, con un ligero codazo lo aparto a un lado y entro hasta donde yo me encontraba, no sabía que decir; trágame tierra. Ahora no podía lidiar con todo.

-¿Qué haces aquí? – le pregunte lo más amable que pude pero por su cara supuse que de amable no había tenido nada

-No mucho, solo quería charlar contigo – me contesto Adam pero no me veía, su mirada estaba clavada en Lucas

-Si no te importa estamos tratando un asunto importante – le dijo un enfadado Lucas señalándole la puerta aun abierta – Ya que has esperado hasta ahora seguro no te importara esperar un poco mas y afuera.

Lo  mire estupefacta, pero qué se estaba creyendo; estaba en mi casa. Tenía que hacer algo no iba a echar a Adam de mi propia casa, de mi vida.

-Adam puede quedarse, los que se pueden ir yendo son ustedes dos. Lo siento Cesar pero como veras tu amigo aquí presente – le dije señalando a Lucas – no puede mantener una conversación civilizada y la verdad es que tengo otros asuntos mas importantes que tratar ahora – y agarre de la mano a Adam.

No sabía aun que iba a decirle pero en estos momentos me sentía entre la espada y la pared, y lo más coherente que podía hacer era tratar un tema a la vez.  

-Vamos Lucas, será en otra ocasión y más calmados cuando podamos hablar todos. Hasta luego Lía, espero que podamos hablar después – Cesar se despidió y arrastro a Lucas hasta la salida.

Se escucho un portazo, alguien estaba enfadado y mi puerta lo había pagado, me acerque a la ventana y mire a través de ella hasta que vi las dos espaldas desaparecer; un problema con el que lidiar para luego, ahora el otro. Suspire con fuerza y me gire hacia Adam, estaba a mi espalda viendo hacia la misma dirección en la que yo había estado mirando hasta hace unos segundos. Me aleje de él.

-¿Me podrías explicar que haces aquí? – pregunte sin rodeos, esa visita inesperada me había puesto de malas y Adam seria el que la pagaría, lo siento por eso.

-Solo quería saber si estabas bien, desde anoche he tratado de hablarte pero no contestas, incluso recurrí a las demás brujas para saber de ti pero ni ellas sabían nada, así que aquí estoy. Lamento si llegue en un momento poco oportuno pero necesitaba saber de ti. – casi lo dijo de corrido, sin tomar aire.

-¿Las brujas? – ya había escuchado que nos llamaban así, pero jamás alguien se había atrevido a hacerlo en nuestra cara. Mi enojo crecía por minutos

-Lo siento, con las chicas, Arumy, Vivian, ya sabes – lo sabía pero no quería que nadie nos llamara así

-Créeme cuando te digo que no nos gusta que nos llamen así – ya no sabía si estaba molesta o súper molesta

-Ustedes se lo han ganado a pulso, por su estúpida guerra con las plásticas. Además no es algo malo, no lo veas así, es para identificarlas, seguro les llega a gustar – Adam trataba de calmarme, seguro podía ver humo echado por mis oídos

-Ya viste que estoy bien y yo al rato les avisare a las chicas. ¿A qué has venido Adam? – sabia que la respuesta no me gustaría pero era ahora o nunca, todo dependía de él.

-Mira se que en estos momentos estas más que enfadada pero en verdad necesito decirte algo, ¿te parece si te invito un café? Si quieres solo puedes escuchar lo que tengo que decir sin alterarte, no se… ¿quieres que me vaya?

-No Adam, no quiero que te vayas pero no puedo salir, ¿te parece si el café lo tomamos aquí por esta vez?

-¡¡Oh!! Está bien – se notaba su nerviosismo de estar en casa

-Tranquilo, papá no te matara – lo decía en serio, no sabía nada de él desde hace años pero era algo que Adam no tenía que saber, no por ahora.

Lo guie hasta la cocina, puse el agua para café y tomamos asiento.

-Mira, se que lo que hice ayer no estuvo bien, no sin tu consentimiento y luego irme sin decir nada peor, cuando vi que no contestabas mis llamadas, mis mensajes o los de las chicas, en verdad me preocupe y quería saber si estabas bien.

-Estoy bien Adam, aun sigo molesta pero no es contigo y lamento que fueras tu el que la pagara – y era verdad, lo lamentaba

-Está bien, se que puedes estar estresada, comprendo.

Un silencio incomodo inundo la habitación. Adam suspiro y fue el primero en hablar


-En realidad quería hablar acerca del beso, y antes de que me interrumpas o siquiera piense en arrepentirme te diré lo que me pasa. Lía, me gustas, me gustas mucho, desde que te conocí, se que ha pasado poco tiempo y que no nos conocemos bien pero me gustaría hacerlo, me gustaría que fuéramos amigo pero también quisiera saber si tu – aquí viene, lo que estas horas he estado tratando de evitar, sentía el golpe acercarse - ¿quieres ser mi novia?

14 nov 2014

8. ¿Y ahora que hago?



No estaba muy segura de que iba a hacer con todo lo de Adam, decidí desconectarme de todo el mundo y pensar en esto tranquilamente, le envíe un mensaje de texto a mi madre avisándole que había llegado a casa y que apagaría el celular para que no se preocupará. Subí a mi cuarto, no encendí la computadora para evitar la tentación de las redes sociales y también a las chicas, sabía que me llenarían de preguntas si les contaba lo que había ocurrido, pero no tenía respuestas a esas preguntas que yo misma me hacia en estos momentos. Llené el silencio con música de la radio, sonaba "Noerestusoyyode Sonora Pop, jamás había escuchado su música antes de hoy, pero esta en especial me transportó a hace dos años cuando perdí a Lucas y a César, los dos el mismo día...
***Flashback***
-Tienes que entender Lía, él se fue y ni tú ni yo podemos hacer nada para cambiarlo – César no estaba dispuesto a decirme nada
-Entiende tú, tengo que saber, tengo que decirle que esto es mi culpa y no la de él – le dije desesperada, no quería que Lucas se fuera pensando que había sido su culpa
-De qué hablas – preguntó César, no podía decirle nada
-De nada, olvidalo, olvidame – y salí corriendo de allí
*** Findelflashback***
Sabía que aún ahora mantenerlos alejados de mi era mi culpa, pero no podía perdonarlos por mantenerse callados por más de dos años. La música seguía sonando pero no podía concentrarme en nada mas así que apague el radio, apague todo y trate de dormir.
Mantuve mi celular apagado todo el domingo, aún no sabía que iba a hacer o decir si Adam marcaba, no sabía nada de nada y no hubo tiempo para pensarlo mucho, alguien tocó a la puerta.
Por favor que no sea Adam, por favor que no sea Adam; creo que sería mi mantra hasta saber que iba a decirle o que iba a decirme, tal vez solo fue un impulso.
-¿Diga? - nadie respondió pero volvieron a tocar el timbre. Abrí, eran Lucas y César ¿y ahora qué hago? ¿Cómo escapo de aquí?
-¿Qué quieren ustedes dos aquí? - sabía que tarde o temprano los tenía que enfrentar pero este no era el mejor momento.
-No contestabas el celular y pasamos a ver si todo se encontraba bien, no te veías muy bien ayer - que descaro de Lucas
-Estaba de maravilla hasta que apareciste con... Tu amiga - no quería decirle lo que en verdad pensaba, no era buena idea
-Es tu amiga, no la mía... Tú eres la que hablaba tan cariñosamente con ella, yo solo me deje arrastrar porque no te pude ver, pero estabas muy bien acompañada - para pretextos.
-Chicos ya basta, Lía solo queremos hablar contigo - intervino César antes de que nos descuartizaramos
César se fijo en mi y me tomó del brazo
-¿Quién te hizo esto? - señaló un moretón que tenía en mi brazo
-Puedes preguntárselo a la... Amiga de tu amigo - le dije retirando mi brazo de su agarre
-Ella sería incapaz de hacer algo como eso, seguro fue tu amiguito, pero ya me las pagará cuando lo vea - Lucas defendiendo a una plástica, esto era novedad
Un par de vecinas salieron a ver qué pasaba, así que les dejé el paso libre, no les ofrecí ni un vaso de agua pues no eran bienvenidos en mi casa.
-¿Qué quieren? - no estaba dispuesta a ceder en estos momentos, mi cabeza era un caos y mis emociones eran extremistas, su bien podía ponerme a llorar o podía matarlos allí mismo.
-Ya te lo dije, solo queremos hablar y tratar de recuperar nuestra amistad - creo que César era el más calmado de los tres
-No hay necesidad, todo es pasado y es allí donde debe quedarse - les dije no muy convencida, claro que tenía dudas y quería respuestas pero no era el momento – Tal vez en otro momento, ahora tengo muchas cosas en la cabeza
-¿Cómo tu novio? - dijo Lucas en un tono que no hacia escuchado en él nunca, ni quise sacarlo de su error
-Basta Lucas, no quiero pelear con ustedes, ya no más, y si, tal vez este pensando en él- quería provocarlo, ver hasta dónde llegaba
-Que bueno porque lleva más de 10 minutos tratando de decidir si toca o huye...
¿Qué? No lo podía creer, no podía con todo ahora, me acerqué a la ventana que daba a la calle y allí estaba Adam, en la puerta y como dijo Lucas, tratando de decidir si se iba o se quedaba.
Por favor que se vaya, por favor que se vaya...
Pero Adam no se fue, y sonó el timbre... Fue Lucas el que abrió antes de que pudiera detenerlo.
Ambos se quedaron mirando, retandose con la mirada...

15 oct 2014

Capitulo 7. Receta para el desastre

Estaba muy nerviosa, tanto que casi no pegue ojo durante toda la noche, era mi primera cita real con un chico real, ¿qué le iba a decir? Lo mejor sería ahorrarnos el mal rato y la vergüenza que le haría pasar, mejor le llamo para cancelar la cita. No podía estar más en la cama, me puse de pie, alcance el celular que estaba en el escritorio y empecé a escribir.

Adam, lo siento, surgió algo realmente importante y no podre asistir a nuestra cita”  pero que mentirosa soy, antes de poder darle enviar el teléfono vibro anunciando una llamada. Oh no, era Lucas y ahora qué, el teléfono sigue vibrando pero no sé si debo contestar, la llamada se va al buzón de voz, salvada. El teléfono volvió a sonar pero esta vez era Adam, que bien, ahora tendría que decirle por teléfono en lugar de por mensaje, conteste.

-¿Diga? – fingí mi voz somnolienta lo mas que pude

-¿Lía? Perdón te desperté – fue una afirmación en lugar de una pregunta, pero esperaba que llamara para cancelar la cita

-No, no te preocupes, dime ¿pasa algo?

-No, solo quería… - si, va a cancelar la cita, mi corazón se acelero pero no supe si de alegría o tristeza – quería confirmar la hora de nuestra cita

-¡¡Oh!! Pues quedamos que a las doce – ya no había marcha atrás, acudiría a la cita

-Ok, sé que es de último minuto y que seguro te acabas de levantar pero me gustaría invitarte a desayunar

-Si, está bien pero dame una hora para arreglarme – mi corazón estaba acelerado pero de alegría.

-Ok, esperare abajo

-¿Cómo que abajo? – le dije sorprendida, quedamos de vernos en el parque, afortunadamente mi madre ya no estaba en casa

-Me tome la libertad de venir hasta acá para que no me fueras a botar, así no tendrías escapatoria

-Pero ¿cómo – bajaba las escaleras corriendo – has llegado hasta aquí? – le dije ya abriendo la puerta y separando el celular de mi oído.

Se me quedo mirando con una sonrisa en los labios y una mirada divertida, pero que… un momento, baje en pijama, un short negro y una playera de tirantes que casi no dejaba nada a la imaginación. Cerré la puerta para cubrirme

-Perdón si te he despertado – la sonrisa de Adam aun estaba en su cara

-No, lo siento, no estoy presentable, pasa y toma asiento ahora bajo – abandone la puerta y subí corriendo los escalones hacia mi cuarto, seguro Adam había visto mi poca pijama

-Cierra la puerta por favor, ponte cómodo – grite desde arriba

Saque lo primero que vi en el armario, unos jeans grises, una camisa lila y mis botas de poco tacón, mis preferidas… Cuando baje a la sala, Adam estaba sentado en el sillón, parecía incomodo, cuando me vio acercarme se levanto de golpe y se le ilumino la cara.

-¿Quisieras desayunar aquí? – le pregunte un poco nerviosa, era la primera vez que un chico entraba en mi casa y mas sin estar mi madre

-Preferiría que fuera en otro lugar, yo invito, de verdad – su sonrisa ahora era forzada, nerviosa.

-Ok, vamos – tome una chamarra, mi pequeño bolso cruzado en el cual iba mi cartera, celular y llaves, no podía dejar que el pagara todo.

Fuimos al centro comercial, allí podríamos encontrar de todo sin tenernos que desplazar largas distancias, entramos a la cafetería “Con Aroma de Mujer”, jamás había tenido la oportunidad de entrar pero decían que era muy buena, las chicas la recomendaban mucho. Desayunamos en silencio, creo que ninguno de los dos sabia que decir, de repente mi celular empezó a sonar. Conteste sin fijarme en quien era…

-¿Si?

-Hasta que contestas – la voz sonaba preocupada – fui a tu casa y nadie abrió

-Eso es porque no había nadie, Lucas, ¿no lo sospechaste? – mi tono era más mordaz de lo que pretendía, Adam me miraba atento, había dejado la comida de lado

-Lía, lo siento ¿vale?

-¿Qué es exactamente lo que sientes Lucas? – estaba en una cita con Adam y Lucas lo estaba empeorando todo, si es que eso se podía

-Lamento todo, ¿podemos hablar?

-Estamos hablando – miraba a Adam con un gesto de disculpa y él solo sonrió

-Me refiero a personalmente

-No me interesa lo que tengas que decir, bye Lucas, ya no interrumpas

Colgué el teléfono, aunque hubiera querido apagarlo no podía porque mi madre seguro llamaría.

-¿Problemas? – pregunto Adam curioso y divertido

-Ninguno – le sonreí pero seguro mi sonrisa no llego hasta mis ojos.

-Ok, ¿terminaste?

-Si, ahora ¿A dónde vamos?

-Es una sorpresa – dijo Adam levantándose

-Pensé que iríamos al cine

-Si pero aún falta mucho para la película que seguro quieres ver

Se levanto de prisa, sin darme tiempo para preguntarle qué quería decir con eso, me tomo de la mano y caminamos por todas las plantas de la enorme plaza hasta que, al parecer encontramos lo que tanto buscaba. Y cuál fue mi sorpresa al ver donde nos detuvimos, un local de video juegos.

No es exactamente lo que una chica imagina de su primera cita pero fue de lo mejor, la mayoría de los juegos en los que probamos suerte fueron en los de destreza, tiro al aro, baile, etc. Para el baile tenía dos pies izquierdos así que Adam termino ganando y yo con un dolor horrible en el estomago por las carcajadas que teníamos al ver que yo no daba ni una.

Al salir de los videojuegos…

-La idea original era la feria pero no sabía cómo estaría el clima, además aquí hay menos gente – me dijo Adam cuando estábamos formados en la taquilla para comprar los boletos.

-No te preocupes me la estoy pasando genial.

-¡¡Muy bien!! Entonces la próxima cita iremos a la feria, si tu quieres claro – no parecía muy seguro de que aceptaría.

-Lo siento pero solo salgo una vez con cada chico

La sorpresa y desilusión no se hizo esperar en la cara de Adam

-Lo siento, no lo sabía – en sus ojos había tristeza y algo más.

-No es cierto, es broma – no pude aguantar más y solté una carcajada, Adam parecía aliviado y un poco avergonzado porque algunos habían volteado a vernos.

Adam era fantástico, estábamos bromeando y riendo como un par de enamorados hasta que mi risa desapareció, menuda sorpresa fuimos a encontrar en el cine. Adam se giro para ver qué era lo que llamaba tanto mi atención y el motivo por el cual había dejado de pasarlo tan bien. Allí estaba Lucas con nada más y nada menos que con la líder de las “plásticas”, Sophy; ambos se dieron cuenta de que los mirábamos.

-¿Estás bien? ¿Quieres que nos vallamos? – me pregunto Adam trayéndome a la realidad otra vez.

-No, no, estoy bien, ¿Qué película vamos a ver? – mi tono era distante

-Estaba pensando en “Receta para el desastre”, es cómica, pero si prefieres otra, no hay ningún problema

-Esa está bien, seguro la pasamos genial. Voy por las palomitas, ¿quieres algo en especial? – Adam negó con la cabeza y antes de marcharme me tomo de la mano y me jalo hacia él, dándome un abrazo

-¿Segura que estas bien? Si quieres podemos dejarlo para otro día – me susurro al oído

-Segura, voy por las palomitas – le dije sonriendo

Estaba formada en la fila de las palomitas cuando Sophy se acerco a mí.

-Hola querida Lía – su tono era más bien hipócrita, a ella tampoco le agradaba verme en aquel lugar, seguro le había arruinado la fiesta con Lucas

-Mmmm

-Veras, solo quiero decirte una cosa – a pesar de que no la miraba le prestaba atención, más de la que quisiera en realidad – Aléjate de Lucas ¿está bien? Me gusta y lo quiero para mí y tú no lo vas a echar a perder

-No tengo nada que ver con Lucas – por fin me gire a verla y aunque no era mucho más alta que yo sí que me llegaba a intimidar.

-Pues yo no diría exactamente eso, y sabes muy bien a lo que me refiero, él no para de hablar de ti y que quiere recuperarte, lo mejor será que te alejes ¿Entendiste niña? – me pellizco tan fuerte que casi lloro pero no agache la cabeza

-Eso es asunto de mayores niña, no te metas – le dije desafiándola con la mirada. Adam se había acercado a nosotras

-Lía ¿está todo bien? – Me pregunto Adam sin dejar de mirar a Sophy

-Si claro, vamos por las palomitas – tome a Adam de la mano y antes de irnos lo suficientemente lejos Sophy grito

-Adiós Adam, diviértete con la niña

Mire intrigada a Adam

-¿La conoces?

-Y quien no lo hace – lo decía con un tono arrepentido, lo deje estar

-Tienes razón, entremos a la sala, seguro que ya vamos tarde…

Cuando termino la película ya era muy tarde, decidimos no comer, pues con todas las palomitas y golosinas que compramos estábamos satisfechos y el café lo dejaríamos para otra ocasión. Adam me acompaño hasta casa…

-Casi fue un perfecto día – dijo Adam sin casi convencerse, después de encontrar a Sophy mi humor cambio drásticamente

-Si, casi – le dije, sabia a lo que se refería

-¿Quisiera saber si volverías a salir conmigo? – Adam estaba cauteloso

-Claro, pero la próxima vez escogeré yo la película y el cine

-Me parece perfecto – Adam esbozo una sonrisa, una sonrisa de la que cualquiera podría enamorarse, hasta yo

-Creo que es hora de que entre

-Si claro, descansa – Adam se acerco para despedirse, sus labios rozaron con los míos levemente, cuando pude reaccionar Adam había salido a la carrera.

*****************
Chicos, no se vallan sin comentar por favor...

7 ago 2014

Capitulo 6. Una cita con Adam



La primera semana de clases paso volando, casi no la sentí, las chicas se habían esforzado por mantener mis pensamientos lejos de Lucas o Cesar, pero se habían empeñado más de la cuenta en el sabotaje hacia las “plásticas” para nuestra mala suerte a ninguna se nos ocurría algo digno de ellas; algo que de verdad las hiciera sufrir y arrepentirse de todo lo malo que nos habían hecho. Por otro lado, nosotras si habíamos sufrido sus ataques constantes, por separado; y habían sido peor que antes…

A Arumi le gustaba el arte y siempre cargaba con cualquier tipo de cosas para expresarse, desde un cuaderno de notas hasta plastilina, pasando por pinturas o hasta madera; y las plásticas lo aprovecharon de la mejor manera. El miércoles tuvimos una hora libre pero todos debíamos permanecer dentro del aula, así que no había más remedio que aguantar a todo el salón; en verdad estábamos aburridas hasta que Arumi empezó a dibujar en nuestros brazos, no sabíamos que era, a alas cuatro nos dibujaba cosas diferentes, pero le faltaba algo de color así que saco esa “cajita mágica”, como la había bautizado, y empezó a buscar un poco de pintura a base de agua, Lilly se acerco por detrás de nosotras, y le pregunto al oído

-¿Acaso buscas esto? – y cayó en su cabeza la pintura amarilla, se escucharon las risas y las burlas de todos los chicos del salón.

Las plásticas estaban atrás de cada una de nosotras y vaciaron un bote de pintura de colores a cada una de nosotras. Arumi fue amarillo, Vivian morado, Azur verde.

-Para ti tengo algo especial, querida Lía – esa era la inigualable y sarcástica voz de Sophy, cuatro colores cayeron sobre mi cabello (verde, azul, anaranjado y morado). Mi cabello empezaba a parecer un arcoíris, todo el mundo riendo y de repente el silencio total.

-¿Qué significa todo esto señoritas? – uno de los encargados del piso había entrado por todo el ruido que habíamos provocado. – Las cuatro están castigadas, las veré después de clases y háganme un favor, lávense la cabeza antes de dirigirse a detención – nos señalo a nosotras y no a las plásticas, claro ya estaban muy sentaditas e inocentes en sus lugares.

El profe entro al salón y cuando nos vio reprimió una sonrisa, aun así no nos autorizo a que saliéramos a lavarnos… éramos la burla de todos y pronto toda la escuela se enteraría. Las “plásticas” se dedicaban a tomarnos fotos y mandarlas por toda la red estudiantil, cuando salimos del salón, corrimos a toda prisa por el pasillo hacia los sanitarios cubriéndonos con lo que teníamos a la mano pero ya era demasiado tarde, toda la escuela nos miraba.

Choque contra alguien,

-Hola preciosa – ¡¡oh no!! Esa voz la conocía era la de…

-Adam – le dije avergonzada, seguro mi cara era todo colorado

-¿Estas bien? – su tono era mas de preocupación que de burla, me ayudo a ponerme de pie

-Claro, nada que un buen baño no pueda quitar – dije tocándome las puntas del cabello.

-Ok, ¿y como están las demás chicas? – me pregunto señalando hacia el sanitario donde las chicas ya se encontraban lavándose el cabello

-Supongo que es más la vergüenza que el dolor, pero ya vendrá la de nosotras – no podía imaginar hasta donde podían llegar mis pensamientos de venganza

-Oye preciosa, aunque tengas el cabello multicolor, me seguirás gustando

Eso me tomo desprevenida, ningún chico en su sano juicio me hubiera dicho tales palabras.

-¿Qué me dices si salimos el sábado? Tal vez a ver una película o a tomar un café, no sé, tu dime – ya se estaba poniendo nervioso, y como no, si en ningún momento le quite la vista de encima y me le quede mirando con la boca abierta

-Reacciona Lía – Vivian me codeo, no supe en qué momento se acercaron – Se hace tarde para la siguiente clase y seguro que él está esperando una respuesta – dijo señalando a Adam
No sabía que decir y el timbre para la siguiente clase sonó, ni siquiera me había dado tiempo de limpiarme el cabello

-Oye, piénsalo ¿si? – grito Adam ya alejándose para su siguiente clase - ¡¡Ah!! Y que no te de pena esos colores que traes, solo es pintura, levanta la cabeza siempre.

Este chico era genial, creo que si saldré con él.

Como dije la semana paso como agua y yo no le había contestado a Adam que si saldría con él, claro, tampoco me lo volvió a preguntar ni mucho menos así que tome la iniciativa. El viernes por la noche le mande un mensaje de texto

L- “Hola, tienes planes para mañana??”

A- “Estoy esperando que una chica me diga que si a mi invitación”

L- “Oh, yo creí que… no nada, olvídalo”

A- “Espera preciosa, me refería a ti”

L- “Oh!! Estaba pensando, si aun quieres claro, ir a ver una película o tomar un café”

A- “Y que tal las dos??”

L- “Esta bien”

A- “Que tal si nos vemos a las 12 del día, dime a donde paso por ti??”

L- “Este… no lo sé, que tal si nos vemos en el parque que está enfrente de la escuela”

A- “Ok, te veo en la entrada principal, no llegues tarde jaja”

L- “No llegues tarde tu, aplico la ley de los 15 minutos”

A- “Ooook, llegare a tiempo”

L- “Jaja, nos vemos mañana entonces, descansa”

A- “Descansa preciosa”

Pues había dado el primer paso y ahora tenía una cita con Adam, esperaba que todo saliera bien y no tuviéramos ningún inconveniente en una posible relación.

*****
Chicos ya saben  que sus comentarios alimentan mi alma.
Las faltas de ortografía en la conversación entre Lía y Adam son intencionadas


24 jul 2014

Capitulo 5. Numero desconocido


No dejaba de pensar en Cesar y en Lucas, ni siquiera en la nota “Te volviste una de ellas”; no podía creer que todo esto estuviera pasando en el primer día de clases, reencuentros, amores perdidos, una guerra declarada, una nueva etiqueta y lo más importante nuevas amigas. Este año seria que pintaba para ser el peor ciclo escolar, tal vez sería el mejor; ya no estaba sola y tenía que aprovecharlo pues no sabía que tanto tiempo podría durar.

Cesar llamó varias veces por teléfono a lo largo del día, pero ni una sola vez conteste, no quería saber que tenía que decirme, que era aquello tan importante para que ahora después de dos años tenga ganas de contarme, ¿Por qué no antes, por qué ahora? Había tantas dudas en mi cabeza y en mi corazón.

-Oye Lía, despierta; eres la única que puede ayudarnos con esta tarea – Arumi notaba como empezaba a sumergirme en mis pensamientos y me traía de vuelta, suspire.

-Muy bien chicas, pero esto es muy fácil, se los explicare nuevamente – todas eran muy inteligentes y sabia que solo estaba allí conmigo para distraerme de cualquier cosa que estuviera pensando, más exactamente, para que mis pensamientos no vagaran hacia Lucas o Cesar.

-¡¡¡Aburrido!!! – Grito Vivian – Yo no se porqué insisten en preguntarle cuando todas ya hemos terminado los ejercicios, excepto ella – sabia que eso era cierto.

-Basta chicas, en serio estoy bien – les dije lo más normal que podía, no quería preocuparlas y como no tenía ganas de poner a trabajar mi materia gris copie los resultados de las chicas.

-Tramposa – me acuso Azur

-Oh déjame ser, solo esta vez – suplique con mi mejor carita de inocente. Todas se echaron a reír, aproveche la distracción para terminar de copiar pero hasta eso se me complico, no tenia cabeza para nada.

Después de que terminamos toda la tarea o casi toda, preparamos unos pequeños aperitivos, aun teníamos un poco de luz solar y podíamos disfrutarlos, mamá dijo que llegaría tarde.

-¿Y bien? – Me lanzo Vivian - ¿nos contaras que tienes planeado para las “plásticas”?

No esperaba ese giro en mis pensamientos y como por arte de magia mi cerebro empezó a carburar.

-Sabotaje, pero no tengo más ideas, esperaba que pudieran ayudarme con eso pues hasta esta mañana no pensaba declararles la guerra solo salir de su radar.

-Muy bien, ¿Qué tal si empezamos desde abajo? Según lo poco que he podido ver Sophy es la líder de esas cuatro, pero para que un líder pueda existir debe de tener seguidores, así que sugiero que empecemos por sus compinches

Quién diría que Arumi, la inocente del grupo, sería tan buena estratega

-Yo estoy de acuerdo pero como haremos… cualquier cosa que hagamos

Todas nos quedamos con cara de “y eso qué quiere decir”. Nos miramos una a una y comenzamos a reír, incluso Azur que se había expresado no muy bien.

-Yo tengo un plan… - todas volteamos a ver a Vivian que parecía estar muy concentrada en su celular.

Un teléfono empezó a sonar

-Ya contéstale, ya me tiene harta de que te este llamando cada cinco minutos, ¿acaso no comprende que es tarde de chicas? – Vivian parecía que estaba enojada

Mire el celular, pero no era Cesar, era un numero que no tenia registrado, un número desconocido.

-¿Diga? – conteste no muy segura, pero si era Cesar llamando de otro numero le colgaría, no estaba preparada aun para hablar con él.

-Hola preciosa, ¿Cómo estás? – esa voz se me hacia familiar pero no podía identificar de quien se trataba.

-Perdón, ¿Quién habla? – de quién es esa voz

-Uy, para la otra no te vuelvo ayudar con las indicaciones – ¡¡claro!! Esa es la voz de Adam

-Hola, Adam, perdón es que por un momento no pude identificar tu voz – esperen ¿Cómo consiguió mi numero? Él me lo había dado, no al revés

-No te preocupes preciosa, solo quería saber cómo te fue en el primer día de clases – ouh un chico que se preocupe por ti, qué hermoso.

-Muy bien gracias, solo unas pequeñas sorpresas

-Si, algo así supe

-¿Qué, cómo? – Esto me empezaba a asustar un poco –Oye espera un minuto, ¿Cómo es que conseguiste mi numero? Yo jamás te lo día

-Oye preciosa, eso no te lo diré, hasta alguien como yo tiene sus contactos. Lamento no poder hablar más contigo, tengo que hacer los deberes o tendré malas notas, y no creo que te guste tener un novio con bajas calificaciones

Antes de que pudiera decirle algo o por lo menos que pudiera reaccionar a lo que me dijo, se despidió y colgó. Después de esa extraña conversación decidí registrar el número, no quería más sorpresas, y también registre los números de las chicas.

-Entonces Vivian, ¿Cuál es el plan?

Vivian me miro divertida, como si me hubiera jugado una mala pasada de la que yo no estaba enterada.

*****
Chicos no olviden dejar sus comentarios


9 jul 2014

Capitulo 4. Asi es, mosquetera



Así es, mosquetera

No podía quitarme esas palabras de mi cabeza, a pesar de que Lucas se había ido durante dos años su opinión aun me afectaba pues aunque me costaba reconocerlo aun lo consideraba parte de mi vida, una parte muy importante pero si él hubiera estado aquí se habría dado cuenta de todo lo que me ocurrió en el colegio, y de cómo no podía seguir soportándolo, él estaría apoyándome y no juzgándome como lo estaba haciendo.

No puse más atención durante el resto de la clase, no podía concentrarme ¿y si Lucas tenía razón? ¿Y si me volví una de ellas? ¡No! No podía ser una “plástica” algo con lo que había luchado y sobrevivido, no cuando les declare la guerra esta mañana.

Me sumergí tanto en mis pensamientos que no me di cuenta que las chicas me hablaban para que saliéramos del salón, al parecer la siguiente hora la tendríamos libre porque la profesora no asistió o eso entendí. Mire a mí alrededor para ver si aun se encontraba Lucas y Cesar pero ellos ya no estaban.

-¿Qué es lo que te pasa? Hace horas que estas ausente – Vivian me pregunto con una exageración enorme porque solo había sido por lo menos una hora

-No pasa nada, ¿Qué haremos esa hora? – no quería aun contarles lo de la nota de Lucas, solo Arumi se dio cuenta así que esperaba que no me delatara.

-En realidad serán varias horas, al parecer hay una junta de maestros o algo así y ya sabes cómo son cuando eso pasa, así que vallamos a comer algo y después ya veremos. – Azur hablaba con nosotras mientras miraba actualizaciones en el celular – Por cierto Arumi, tú vienes con nosotras, no vamos a dejarte a tu suerte tu primer día de clases.

Las chicas se enfrascaron en una entrevista extensiva a Arumi, yo apenas lograba captar cierta información. Arumi provenía de un estado del país, no recuerdo de cual, y se acababa de mudar a la ciudad para cursar la preparatoria. Era una chica genial aunque un poco tímida, incluso más que yo, por eso sería blanco fácil para las “plásticas” así que trataríamos de ayudarla lo más que pudiéramos pues Vivian, Azur y yo somos, o éramos, sus juguetes preferidos.

Nos dirigíamos al comedor, haber si no estaba muy lleno o solo compraríamos algo y nos sentaríamos en los alrededores de las canchas, en realidad me daba igual, tenía que encontrar a Lucas y aclarar la situación con él; reclamarle el porqué se había ido sin siquiera decir adiós. Solo tenía que verlo y ya. Lo localice con Cesar y un par de chicos más allá de las canchas de basquetbol, solo me limite a mirarlo

-Creo que a Lía le gusta el chico nuevo – se burlo Azur de mí, me había pillado mirando a Lucas

-Él no es nuevo para mí – y antes de darme cuenta las palabras ya estaban saliendo de mi boca
Vivian se atraganto con su refresco y Arumi solo comía de sus papas fritas sin mirar a nadie.

-¿Cómo que ese bombón no es nuevo para ti? Habla chica – Vivian dejo lo que estaba tomando para prestarme más atención de la que en realidad necesitaba. No podía dejar de ver a Lucas así que solo le conteste

-Éramos buenos amigos, hacia un par de años antes de que se marchara.

-Él le entrego una nota en la clase – casi se me cae la mandíbula, Arumi se los dijo

-Vamos, vamos, entrega esa nota – Vivian no dejaba de martillarme con la mirada y extendió su mano, sin saber cómo le entregue la nota y voltee a ver a Arumi que estaba roja como tomate.

-Lo siento, yo  no sabía que no debían saber – me miro Arumi con desconsuelo

-No te disculpes con ella, tarde o temprano nos lo diría ¿cierto Lía? – Azur estaba tratando de tranquilizar las aguas y aunque no sabía si estaba enojada o decepcionada ella tenía razón.

-Si, ella tiene razón, no te preocupes – atine a decir

-¿A qué se refiere con que eres una de “ellas”? – Me dijo Vivian con un tono de desaprobación - ¿Se refiere a nosotras? – y se señalo a ella y las otras dos chicas

-Claro que NO – casi salto de mi silla, ella no podía creer eso, necesitaba aclarar la situación. Me relaje en mi asiento otra vez – Se refiere a las “plásticas”, él cree que me he vuelto una de ellas por mi forma de vestir. Antes de que Lucas se fuera le dije que él terminaría siendo novio de una “plástica”; por eso está enojado o eso creo.

No me di cuenta que Cesar y Lucas se habían separado del grupito en el que estaban y ahora estaban sentados a unos cuantos pasos de nosotras. Hasta que oí a Lilly que se reía a carcajadas y voltee a verla, la sangre se me helo al ver que estaba sentada entre mis dos ex –amigos. Estaba coqueteando con ellos como vil descarada, y mas allá se aproximaban las tres “plásticas” mas.

-Tenemos que irnos, no quiero ver estas escenas.
Enrede mi brazo en el de Arumi y nos empezábamos a marchar. De pronto Cesar se separo de las chicas y se dirigía hacia nosotras

-Podemos hablar un minuto – me pregunto Cesar

-Ahora no es un buen momento, te están esperando – Las “plásticas” sobre todo Lilly me fulminaban con la mirada – Y no quiero más problemas con ellas, aparte de los que ya tengo

-Mira, sé que no hemos hablado mucho últimamente, pero tengo que decirte algo importante, ¿será que me puedo pasar por tu casa por la tarde?

-No hemos hablado nada durante los dos últimos años y ahora no va a ser diferente porque él volvió.

-Ni siquiera puedes decir su nombre, ¿aun estas enojada por eso? Ya supéralo

-Pues si no quiero superarlo no lo hare y punto – mi tono de voz subió unos cuantos decibeles pero no me importaba que todos nos estuvieran viendo. Arumi intervino

-Ella no estará en casa, tenemos cosas que hacer, con permiso – y me alejo de allí

-Gracias – Arumi me había salvado

-Una para todas y todas para una, ¿no es así mosquetera? – creo que cuando Arumi sabe que puede confiar en alguien se le suelta un poco la lengua.

-Así es, mosquetera – le dije sonriendo y alcanzamos a las demás chicas. Sospechaba por mucho que Arumi se convertiría en una de mis mejores amigas.

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24 jun 2014

Capitulo 3. Eramos buenos amigos


Éramos buenos amigos.

Corrimos hasta la cafetería más cercana, tenía la firme intención de saltarnos la siguiente clase pero eso equivaldría a dar todo por perdido antes de empezar.

Para que Arumi se lograra tranquilizar caminamos lentamente hacia el salón ya que estaba como histérica por oír como le había hablado a Sophy.

-¿Cómo te atreviste a hacer eso? Es Sophy de la que estamos hablando y créeme que no es de las que se quedan sentadas sin hacer o decir nada, se va a vengar y nos va a salir muy caro todo esto.- gritaba Arumi como poseída

-¡Quieres tranquilizarte por favor! – yo también estaba alterada pero no podía darme el lujo de que las chicas lo notaran. Vivian y Azur estaban como si nada hubiera pasado pero podían ver la desesperación en el rostro de Arumi y no quería que ella pasara por lo mismo que pase yo cuando era el juguete de las “plásticas”; de tan solo pensarlo me daban escalofríos.

-Creo que vamos a llegar tarde a la siguiente clase, ¿estás segura que aun quieres entrar? – Azur se dio media vuelta y me hablaba mientras caminaba hacia atrás.

-Tú sabes tan bien como yo que debemos hacerlo, si no esa bofetada no habrá valido de nada y seria nuestra ruina

-Dirás TU ruina – dijo Vivian sin siquiera voltear

-La de todas, las cuatro estábamos allí y ahora no podemos dar marcha atrás – esa era Arumi. No podía creerlo, me detuve en seco, aunque seguía caminando junto a mí con la cabeza gacha sonaba en su voz una determinación que me hizo estremecer.

Cuando llegamos al salón, la clase ya había comenzado, nos quedamos mirando la puerta cerrada sin saber quién iba a tocar. Arumi se abrió paso entre nosotras, con un gran suspiro toco la puerta.

-Adelante – el joven que estaba parado frente a todo el salón era muy apuesto, lo había visto en algún lado pero no lograba saber en dónde, busque con la vista al profesor hasta que me detuve en la persona mayor que estaba recargado en la pared de atrás del salón. –Señoritas, es la última vez que llegan tarde a mi clase, la próxima vez no les será tan fácil que las deje pasar

Las cuatro asentimos en silencio y los murmullos no se hicieron esperar pero duraron muy poco pues el profesor Enrique, eso decía en el pizarrón, los silencio a todos. Sophy me miraba con odio desde su nuevo lugar.

-Puedes continuar por favor – le dijo al chico al frente del salón

Nunca había prestado atención a los chicos, en especial a los de mi salón, si pretendía salir con alguien mejor que fuera alguien que no tuviera que estar viendo durante las horas de clase. Pero este chico en particular, sabía que lo había visto en algún lugar pero no recordaba en donde.

-Mi nombre es Lucas, me gustan los deportes y soy bueno en todas las asignaturas, en especial Literatura y Matemáticas

¡¡Oh no!! Presentaciones no por favor

-Muy bien, eso es todo. Espero que la próxima vez ponga más atención a las clases – al parecer era lo último de su presentación, me había perdido todo lo que ese chico había dicho

Lucas, Lucas, su nombre es Lucas. Como podía haberme olvidado de él, había cambiado tanto durante estos dos últimos años que no lo había reconocido, pero seguro él tampoco me había notado, no después del cambio de estilo.

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Flashback

-Eres un tonto Lucas y te apuesto lo que quieras a que terminaras siendo novio de alguna de ellas.

-Es que parece que no me conoces, tú crees que soy tan superficial como el resto del equipo de futbol, pero no me interesa ninguna de ellas.

Un par de días después de esa discusión Lucas no volvió al colegio, al principio pensé que solo estaría enfermo pero cuando acudí a su casa y me asome por el enorme ventanal, esta estaba totalmente vacía. No lo podía creer, se había ido sin decir ni una palabra, sin decirme adiós.

Corrí a casa de Cesar, uno de nuestros mejores amigos, pero él no quiso decirme nada. Sabía que algo me ocultaba pero no sabía por qué lo hacía.

-Por favor Cesar, dime qué pasa, dime si Lucas está bien – le suplicaba con los ojos llorosos

-Lo siento Lía pero no puedo decirte nada, se lo he prometido. - Y sin más cerró la puerta de su casa en mis narices

Al principio creí que era un tipo de broma planeada por aquellos dos pero no podía explicarme lo de la casa completamente vacía. Me martirice durante meses pensando que había sido mi culpa. Después me di por vencida y decidí olvidarme de ambos y seguir con mi vida

Fin del Flashback
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Lucas caminaba a su asiento, uno muy alejado de la entrada y del resto, tal vez era el último lugar que había quedado desocupado o tal vez no. Al pasar por mi lugar deposito una pequeña nota en mi escritorio. Lucas compartía el lugar con Cesar un buen amigo de ambos aunque yo me había alejado de él cuando no quiso decirme lo que había pasado con Lucas hace dos años; Cesar me miraba fijamente con una luz extraña en los ojos  yo solo desvié la vista hacia la nota.

“Te volviste una de ellas”


Arumi me codeo pero no podía dejar de mirar esas palabras.

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