19 dic. 2014

9. Entre la espada y la pared



-¿Qué se te ofrece? – dijo Lucas a Adam el cual ni siquiera se amedrento, con un ligero codazo lo aparto a un lado y entro hasta donde yo me encontraba, no sabía que decir; trágame tierra. Ahora no podía lidiar con todo.

-¿Qué haces aquí? – le pregunte lo más amable que pude pero por su cara supuse que de amable no había tenido nada

-No mucho, solo quería charlar contigo – me contesto Adam pero no me veía, su mirada estaba clavada en Lucas

-Si no te importa estamos tratando un asunto importante – le dijo un enfadado Lucas señalándole la puerta aun abierta – Ya que has esperado hasta ahora seguro no te importara esperar un poco mas y afuera.

Lo  mire estupefacta, pero qué se estaba creyendo; estaba en mi casa. Tenía que hacer algo no iba a echar a Adam de mi propia casa, de mi vida.

-Adam puede quedarse, los que se pueden ir yendo son ustedes dos. Lo siento Cesar pero como veras tu amigo aquí presente – le dije señalando a Lucas – no puede mantener una conversación civilizada y la verdad es que tengo otros asuntos mas importantes que tratar ahora – y agarre de la mano a Adam.

No sabía aun que iba a decirle pero en estos momentos me sentía entre la espada y la pared, y lo más coherente que podía hacer era tratar un tema a la vez.  

-Vamos Lucas, será en otra ocasión y más calmados cuando podamos hablar todos. Hasta luego Lía, espero que podamos hablar después – Cesar se despidió y arrastro a Lucas hasta la salida.

Se escucho un portazo, alguien estaba enfadado y mi puerta lo había pagado, me acerque a la ventana y mire a través de ella hasta que vi las dos espaldas desaparecer; un problema con el que lidiar para luego, ahora el otro. Suspire con fuerza y me gire hacia Adam, estaba a mi espalda viendo hacia la misma dirección en la que yo había estado mirando hasta hace unos segundos. Me aleje de él.

-¿Me podrías explicar que haces aquí? – pregunte sin rodeos, esa visita inesperada me había puesto de malas y Adam seria el que la pagaría, lo siento por eso.

-Solo quería saber si estabas bien, desde anoche he tratado de hablarte pero no contestas, incluso recurrí a las demás brujas para saber de ti pero ni ellas sabían nada, así que aquí estoy. Lamento si llegue en un momento poco oportuno pero necesitaba saber de ti. – casi lo dijo de corrido, sin tomar aire.

-¿Las brujas? – ya había escuchado que nos llamaban así, pero jamás alguien se había atrevido a hacerlo en nuestra cara. Mi enojo crecía por minutos

-Lo siento, con las chicas, Arumy, Vivian, ya sabes – lo sabía pero no quería que nadie nos llamara así

-Créeme cuando te digo que no nos gusta que nos llamen así – ya no sabía si estaba molesta o súper molesta

-Ustedes se lo han ganado a pulso, por su estúpida guerra con las plásticas. Además no es algo malo, no lo veas así, es para identificarlas, seguro les llega a gustar – Adam trataba de calmarme, seguro podía ver humo echado por mis oídos

-Ya viste que estoy bien y yo al rato les avisare a las chicas. ¿A qué has venido Adam? – sabia que la respuesta no me gustaría pero era ahora o nunca, todo dependía de él.

-Mira se que en estos momentos estas más que enfadada pero en verdad necesito decirte algo, ¿te parece si te invito un café? Si quieres solo puedes escuchar lo que tengo que decir sin alterarte, no se… ¿quieres que me vaya?

-No Adam, no quiero que te vayas pero no puedo salir, ¿te parece si el café lo tomamos aquí por esta vez?

-¡¡Oh!! Está bien – se notaba su nerviosismo de estar en casa

-Tranquilo, papá no te matara – lo decía en serio, no sabía nada de él desde hace años pero era algo que Adam no tenía que saber, no por ahora.

Lo guie hasta la cocina, puse el agua para café y tomamos asiento.

-Mira, se que lo que hice ayer no estuvo bien, no sin tu consentimiento y luego irme sin decir nada peor, cuando vi que no contestabas mis llamadas, mis mensajes o los de las chicas, en verdad me preocupe y quería saber si estabas bien.

-Estoy bien Adam, aun sigo molesta pero no es contigo y lamento que fueras tu el que la pagara – y era verdad, lo lamentaba

-Está bien, se que puedes estar estresada, comprendo.

Un silencio incomodo inundo la habitación. Adam suspiro y fue el primero en hablar


-En realidad quería hablar acerca del beso, y antes de que me interrumpas o siquiera piense en arrepentirme te diré lo que me pasa. Lía, me gustas, me gustas mucho, desde que te conocí, se que ha pasado poco tiempo y que no nos conocemos bien pero me gustaría hacerlo, me gustaría que fuéramos amigo pero también quisiera saber si tu – aquí viene, lo que estas horas he estado tratando de evitar, sentía el golpe acercarse - ¿quieres ser mi novia?

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